Garajes y aparcamientos
Se estudian abrasión, neumáticos, aceites, señalización, rampas y resistencia al deslizamiento. Las juntas estructurales deben respetarse y tratarse.

Información para decidir con criterio
Un pavimento de resina es un sistema formado por una o varias capas adheridas al soporte. Puede incluir imprimación, regularización, capa de cuerpo, áridos y acabado. El resultado cambia según la química empleada, el espesor y las prestaciones exigidas.
Epoxi, poliuretano, metacrilato y sistemas híbridos no son nombres intercambiables. Elegimos la solución después de conocer el tránsito, la humedad del soporte, la exposición solar, los productos de limpieza, los posibles derrames y el tiempo disponible para poner el espacio en servicio.
Su versatilidad permite diseñar acabados decorativos o técnicos, pero cada entorno necesita una especificación distinta.
Se estudian abrasión, neumáticos, aceites, señalización, rampas y resistencia al deslizamiento. Las juntas estructurales deben respetarse y tratarse.
Los sistemas continuos facilitan una imagen uniforme. El confort, el brillo, la limpieza y el tiempo de cierre del local influyen en la elección.
Las cargas, impactos, agentes químicos, temperatura y protocolos de higiene se definen antes de seleccionar el sistema.
Pueden obtenerse superficies lisas, mates, coloreadas o con árido, siempre adecuando dureza, elasticidad y protección al uso doméstico.
La denominación comercial no basta para decidir. Estas diferencias orientan la primera selección, que después se confirma con la ficha del sistema completo.
Suelen ofrecer buena adherencia, dureza y resistencia química. Existen capas finas, multicapa y autonivelantes con prestaciones muy diferentes.
Uso orientativo: Interiores, garajes, almacenes y superficies que priorizan dureza y limpieza.
Pueden aportar mayor elasticidad y confort que determinados epoxis. La estabilidad exterior o frente a UV depende de que el producto esté formulado para ello.
Uso orientativo: Espacios decorativos, comerciales o soportes donde se valore cierta capacidad de deformación.
Se utilizan cuando se buscan tiempos de curado rápidos u otras prestaciones específicas. Su aplicación y ventilación requieren planificación profesional.
Uso orientativo: Reformas con ventanas de trabajo limitadas y entornos técnicos concretos.
La durabilidad empieza debajo de la capa visible. Por eso la evaluación del soporte ocupa una parte esencial de la obra.
Dos suelos con el mismo aspecto pueden tener espesores y prestaciones muy distintos. El precio depende de:
Por eso preparamos el precio después de revisar fotografías, medidas y, cuando es necesario, realizar una visita técnica. El presupuesto debe describir la preparación y el sistema, no solo una cifra por metro cuadrado.
Trabajos reales
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Dudas comunes
Se revisan el soporte, el uso previsto, la exposición, los encuentros y el acabado buscado antes de definir una solución.
En muchos casos es posible, siempre que la base sea estable, esté saneada y sea compatible con el sistema seleccionado.
Los metros son solo una parte. También influyen la preparación, reparaciones, geometría, accesos, protección, acabado y condiciones de puesta en servicio.